lunes, 26 de diciembre de 2011


25 de diciembre 2011

Por la Vida: En honor a mis padres
A un mes del fallecimiento de mi madre, y como homenaje, decidí escribir lo siguiente:
Es muy duro cuando un ser querido, cercano, parte para siempre aun considerando que los padres ya mayores y con alguna dolencia nos dejan para estar en paz.
Es que para mi quedar “sólo” fue muy fuerte. Pero como bien lo sé: es la mente que no para de murmurar, hasta que logra calmarse y asi darme cuenta que la vida continua, que la rigidez es para las piedras, que una hora de intenso placer recompensa más que el sueño, que al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.
Estoy feliz de haber tenido excelentes padres, pues gracias a ellos, tuve maravillosos hijos, y ahora bellas nietas.
Soy abuelo, dichoso, la familia no soy yo, pero sí está junto a mi.
Soy libre, tal vez aun no sepa la Verdad, no quiero ser mendigo ni victima, ni miedos ni culpas. En esto estoy.

Gracias por estar, todos.

Aquí adjunto algo hermoso de Anthony de Mello: El rabino

Le intrigaba a la comunidad judía de aquella ciudad  que su rabino desapareciera todas las semanas la víspera del sábado. Todos le consideraban un buen judío y presentían que el sábado no realizaría ningún trabajo, tal como está mandado por la religión judía, sino que se dedicaría a la oración y la contemplación de Dios.
   
Sospechando que el rabino se encontraba en secreto con Yavé, encargaron a uno de sus miembros que le siguiera y fuera testigo de sus encuentros con Dios… así podrían considerarle como un santo.
   
Y el “espía” comprobó que el rabino, llegado el sábado, se disfrazaba de campesino y atendía a una mujer pagana paralítica, limpiando su cabaña y preparando para ella la comida del sábado.
   
Cuando el “espía” regresó, la comunidad judía le preguntó:
   
— ¿Adónde ha ido el rabino? ¿Le has visto ascender al cielo?
   
— No -respondió el otro –ha subido aún más arriba…